El brusco salto en el valor del dólar que impulsó Cambiemos tras desarticular controles cambiarios (fin del cepo) no trajo soluciones mágicas para las denominadas economías regionales, como predecía el coro de economistas ortodoxos. La megadevaluación, más otras medidas como el tarifazo en los servicios públicos, disparó los precios, incrementó costos y extendió la falta de competitividad para estos sectores vinculados a la producción primaria agrícola y agroindustrial no tradicional.

“Las medidas tomadas por el gobierno nacional no han generado la recuperación que se esperaba en muchos sectores productivos. Si bien la devaluación del tipo de cambio y la quita de los derechos de exportación (retenciones) eran medidas solicitadas por gremios y empresarios, existen numerosos factores que afectan negativamente la dinámica de las economías regionales”, señalaron desde la Fundación Pueblos del Sur (FPS), que preside el economista rosarino Esteban Guida.

La campaña electoral que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia estuvo llena de promesas de apoyo e incentivo a las economías regionales, complejos productivos pequeños y medianos con actividades diversas, donde se destacan, entre otras, la producción yerbatera, vitivinícola, de frutales, láctea, porcina, arrocera, de tabaco, de aceitunas, miel y algodón, varias de ellas desarrolladas en la provincia de Santa Fe en paralelo a la actividad agropecuaria convencional.

Sin embargo, estos sectores acusan serias dificultades frente a un contexto económico nacional recesivo y una crisis en mercados internacionales que los afecta de manera negativa. Macri estuvo días atrás en Mendoza y se refirió a la situación de las economías regionales: negó que “todas estén mal”; a lo sumo, dijo, “están desparejas”.

Desde la FPS enumeraron obstáculos: “Una inflación acumulada por encima del 40 por ciento, con perspectivas de seguir creciendo, que afecta sensiblemente los costos internos; el elevado grado de concentración en el segmento industrial y comercial que genera asimetrías en la cadena de valor, lo que impide a los productores recibir proporcionalmente los aumentos que pagan los consumidores finales de los productos”.

Las economías regionales, cada una con particularidades y características disímiles, “son de gran importancia económica y social para el país, sea por la mano de obra que generan y demandan, por el anclaje territorial de las familias y unidades económicas que participan de ellas y por su incidencia en la dinámica de numerosos encadenamientos productivos”, se indicó en el informe.

Muchas de las producciones regionales son comercializadas en ferias, donde se da un contacto directo entre el productor, el emprendedor y el consumidor.

En el trabajo de la FPS se indicó que para las economías regionales en Argentina, “la devaluación de la moneda no es una medida suficiente ni totalmente efectiva para lograr el despegue de los sectores que intervienen, puesto que la modificación de la estructura de precios relativos resultante deja en situación perjudicial a las empresas que no tienen capacidad de fijar precios, quedando en desventaja frente a las firmas con poder de mercado que se apropian de los excedentes”.

En el documento se advirtió que “no debería esperarse que el libre mercado sea el mecanismo ordenador de complejidades de su estructura productiva, de relaciones asimétricas de poder dentro de los encadenamientos productivos, ni descansar en medidas generales (como la devaluación) que benefician a los sectores con mayor poder de mercado”.

En el informe dedicado a sectores económicos regionales relacionados al campo se advirtió: “Las economías regionales siguen esperando una política integral que las contemple dentro de una planificación estratégica de uso del territorio, incorporación de valor y reindustrialización de las materias primas. Con la devaluación y la liberalización de los mercados, el objetivo de promoción de estas empresas resulta un mero eslogan de campaña”.

En el sector lechero no cuajan los números

El sector lácteo sintetiza las dificultades que atraviesan las diferentes economías regionales. “A la par de la crisis internacional, el mercado lácteo argentino enfrenta pérdidas de producción a causa de la situación climática (lluvias) y problemas de rentabilidad por bajo precio pagado a los productores, con relación a la suba generalizada del precio de los insumos. Resulta que la devaluación del peso y la eliminación de las retenciones al agro impactaron negativamente en la producción primaria, elevando sustancialmente los costos de producción”, se indicó en un informe de la Fundación Pueblos del Sur dedicado a las economías regionales.

La cuenca lechera tiene epicentro en la provincia de Santa Fe. “Si bien existen grandes industrias que elaboran y comercializan productos lácteos, el sector cuenta con una gran cantidad de pequeños y medianos establecimientos que producen leche cruda y elaboran quesos y otros derivados, con gran presencia territorial y un impacto socioeconómico de gran relevancia”, se destacó.

En junio de 2016 se registró una caída en el precio de la leche entera en polvo (principal producto lácteo de exportación) de alrededor del 6 por ciento con respecto al mes anterior, ubicándose en 2.118 dólares por tonelada. En los primeros cinco meses del año las exportaciones de leche en polvo disminuyeron 31,4 por ciento con relación a igual período del año pasado. Una parte de la caída en las exportaciones se explica por la complicada situación económica que enfrentan los principales destinos, como Venezuela y Brasil.

El precio publicado del litro de leche pagado al productor presenta un incremento del 11 por ciento de noviembre de 2015 a marzo de 2016 (2,89 pesos por litro). Mientras que la variación del precio al consumidor es de 51,6 por ciento para el mismo período (aun con una notable disminución del consumo interno). Esta situación amplía el margen entre el litro pagado al productor y el pagado por los consumidores, llegando a una diferencia promedio de 642 por ciento.

Por la crisis en el sector lácteo, Federación Agraria Argentina advirtió sobre el riesgo de cierre de alrededor de 3.000 tambos en 2016, la mayoría radicados en territorio santafesino.

Fuente: En Foco XXI – El Ciudadano

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