En el primer semestre del año aumentó 16.766% la importación de naranjas, 1.228% la de pollo trozado, 90.000% la de zanahoria y 4500% la de queso azul. Se trata de cuatro de los productos fabricados en Santa Fe más afectados por la llegada de competencia externa, pero no los únicos.

El ingreso de productos al país que generan un impacto en la economía de Santa Fe continúa en alza y el tercer informe del Observatorio de Importaciones presentado detectó casos llamativos, sobre todo en alimentos. Entre enero y julio de este año, comparado con el mismo período de 2015, se incrementó 1227% la cantidad en kilos de pollos trozados, 4500% los de queso azul y 90.000% las zanahorias.

La suba también afecta a otros rubros, como las planchas secas, que casi no se compraban al exterior y ahora crecieron un 70.000%. Algo similar ocurrió con las esponjas de cobre: con un alza de 12.900% en cantidad de productos comprados al exterior frente al año pasado. Los bienes llegan desde países como Tailandia, Eslovenia, Arabia Saudita, Líbano o Taiwán, entre muchos otros.

El ministro de la Producción, Luis Contigiani, aseguró que “lamentablemente las importaciones siguieron creciendo, no pararon”.

El funcionario provincial analizó los datos del informe al que accedió este medio y resumió: “El primer punto es que hubo una suba de las compras al exterior centrada en alimentos, con un 20,3% hasta julio pasado. El segundo es que esto golpea y se suma a la caída del mercado interno, que ya vemos cómo impacta en la tasa de desempleo. Lo tercero es que las importaciones no son parte de una estrategia de regulación de los precios internos, es decir de un gobierno que lo hace para bajar valores carterizados o de oligopolios, sino que ingresan productos sin control y los precios internos no descienden”.

Para Contigiani, la explicación de ese fenómeno es que se dejó librado el mercado a “lógicas comerciales en donde grandes supermercados o empresas encuentran negocios tentadores por cambios en los mercados externos, quizás por alguna crisis, o por sobreproducción. Entonces traen a un precio mucho más barato y sólo para tener más ganancias”.

El ministro dio un ejemplo que afecta de forma directa a los productores de Coronda: “La frutilla la compran a menos de un dólar el kilo y después lo venden arriba de los 30 pesos, cuando acá el costo es de 30 pesos el kilo”. Contigiani había adelantado el ingreso sin freno de frutillas de China y Marruecos y el informe le puso cifras: hasta julio se compraron 120 mil kilos, 423% más que los 23 mil kilos del año pasado. Más llamativos aún son los datos de la zanahoria y naranjas.

“La producción de enlatados también se incrementó, con el ingreso de maíz en lata en un 17% y en un 415% las jardineras”, añadió. Llegan, por ejemplo, desde Tailandia y Líbano.

El doble golpe a las empresas de la región se observa en mueblería, donde aumentó un 47% la importación interanual, pero también comercializan un 30% menos en el mercado interno. Similar es la situación del calzado: “Venden menos pares que el año pasado y tienen un 30% de importaciones más, entonces son varias las variables que se acumulan”, dijo Contigiani.

En cambio, otros rubros no responden a esa lógica: “En heladeras, producción de cerdo o pollo, las importaciones son la clave más importante porque ellos quedan fuera de los costos para competir con otros países”. Los tarizafos en los servicios no contribuyeron a esa ecuación.

Otros números que sorprenden son referidos a la masiva llegada de bondiola de Brasil y Dinamarca, que se incrementó un 404% y compite directamente con la elaborada en Chañar Ladeado y Venado Tuerto.

El jamón crudo, procedente en su mayoría de España, Italia y Brasil, subió un 205%. La naranja de Malabrigo ahora se encuentra con muchos más competidores de México, España, Chile y Uruguay, cuya presencia e incrementó en más de un 16.000%.

El ministro afirmó que el Observatorio -creado junto a Fisfe- sirve para contar con “datos sólidos de la situación”, dijo que se iniciaron gestiones concretas a raíz de su divulgación, aunque señaló que por ahora no vislumbra un cambio de política nacional. “Uno ve posiciones diversas en el gobierno. Un sector más proclive a administrar el comercio exterior y ponerle freno en algunos casos (no todos, yo estoy de acuerdo en competir con el mundo) y otro que sólo analiza la competitividad de las empresas. Lo que pedimos es primero frenar fuertemente las importaciones de este tipo, comercial, de ganancia, y después avanzar en una agenda para mejorar la competitividad”.

Fuente: En Foco XXI – Vía Rosario – Rosario 3

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