Las ventas de firma Essen, oriunda de Venado Tuerto, se multiplicaron desde el ajuste tarifario. Como muchos de sus productos, ollas y cacerolas de aluminio fundido, apuntan a la eficiencia energética, y según un estudio del Inti permiten ahorrar un 83% del consumo de gas en la cocina, aumentó la comercialización de la marca.

Este año la compañía invertirá alrededor de $60 millones para aumentar el nivel de producción en su planta en la localidad santafesina de Venado Tuerto, confirmó al diario El Cronista Raúl Caivano, director de finanzas y recursos humanos de la compañía.

“Las ventas crecieron desde que se anunció el ajuste tarifario, y esperamos que la tendencia continúe a medida que la gente tome conciencia de la necesidad del ahorro energético, algo que promovemos desde nuestros productos””, destacó Caivano. Un punto importante para sostener la comercialización de las ollas y cacerolas, cuyo valor parte de los $ 2800 por unidad, es “la posibilidad que ofrecen nuestras revendedoras, de pagar con tarjeta en 12 cuotas, con lo que en un año se repaga la inversión”, comentó.

La compañía cuenta con tres unidades de negocio: cacerolas, bazar premium y aceite de oliva, que se comercializan bajo el sistema de venta directa en todo el país, y que también llegan a Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Es más, las exportaciones representan hoy el 12% y esperan elevarlo al 30% en los próximos cuatro años.

En 1998, como parte de su estrategia de diversificación de negocios, adquirió una finca y una planta de elaboración en Arauco, provincia de la Rioja, para producir aceite de oliva extra virgen con la marca Olivos del Salar. En su planta de 10.000 metros cuadrados procesa 5,6 millones de kilos de aluminio reciclable, por año, con los que produce dos millones de piezas cada 365 días. En la firma estiman que siete de cada 10 hogares argentinos hay al menos un producto Essen.

La marca fue creada en 1980 por Wilder Yasci y su socio Roberto Angelini, tras la reconversión de la fábrica de mecheros de cocina de la familia Wilder. Aunque en los ‘90 tuvieron varias ofertas de compra, la empresa continúa en manos de la familia fundadora. Hoy emplea a 475 personas, 300 de ellas en el área industrial. Se trata de la fábrica de cacerolas de aluminio fundido más grande del mundo. La capacidad de adaptarse a los cambios en el mercado es uno de los secretos de la permanencia de esta compañía a lo largo de más de tres décadas.

En los años 60, la producción de mecheros de la familia Wilder llegó a abastecer a todas las fábricas de cocinas del país. Una década más tarde, cuando la producción nacional se desplomó, la segunda generación comenzó a fabricar ollas de aluminio que se vendían en bazares. Pero el negocio no funcionó hasta que, inspirados en el modelo “tupperware”, se volcaron a un nuevo canal de comunicación: las revendedoras Essen, que hoy son más de 10.000 en todo el país.

Fuente: En Foco XXI – Punto Biz – El Cronista

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