A comienzos de este año la participación de los tamberos en el precio final de los productos lácteos registró un mínimo histórico del 21,5%. Pero ahora es la industria la que recibe en promedio la menor porción de la torta.

La participación promedio de los tamberos en una canasta de productos lácteos representativa, según datos del Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (Iapuco), fue en octubre pasado del 27,7% versus 25,1% en el mismo mes de 2015. En ese mismo período la participación del sector industrial pasó de 30,8% a 25,8% y la del comercio (fundamentalmente supermercadismo) de 28,3% a 30,6%, mientras que la del Estado (impuestos) se mantuvo constante en 15,9%.

A partir del desastre climático ocurrido en abril de este año, sumado al recorte de oferta de leche por cierre de tambos y reducción de rodeos, las industrias lácteas debieron incrementar fuerte los precios pagados a tamberos. Parte de ese ajuste se trasladó al sector supermecadista, el cual, lejos de absorber parte el mismo, mantuvo y en algunos casos aumentó el margen de remarcación.

Dentro del promedio conviven situaciones completamente disímiles. Por ejemplo: en el caso de la leche fluida y larga vida la participación del comercio fue en octubre pasado de 34,6% y 36,3% respectivamente versus 27,7% y 29,4% la industria y 20,4% y 17,0% los tamberos.

La situación más compleja para el sector industrial es la correspondiente a los quesos: en octubre de este año tenía una participación de apenas el 21,2% versus 31,6% el comercio y 29,9% los productores. En yogures, en cambio, la participación de la industria ocupa el primer lugar con el 43,5%, seguido por el comercio (29,5%) y la producción (9,7%).

Este año las autoridades del Ministerio de Agroindustria encargaron a los técnicos de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia un estudio orientado a detectar eventuales situaciones de abuso de posición dominante en la cadena láctea. Pero el mismo no evidenció resultados concluyentes al respecto.

Los únicos factores que podría modificar el actual escenario serían un reacomodamiento de los precios internacionales de la leche en polvo entera –principal producto lácteo de exportación– junto con una depreciación del tipo de cambio real para dotar de rentabilidad al sector industrial exportador, de manera tal que el mismo no sea (como sucede ahora) tan dependiente de las ventas internas canalizadas mayoritariamente a través de canales supermercadistas.

Fuente: En Foco XXI – Valor Soja

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