En torno a la crisis de Sancor, vale aplicar aquello de la gallina de los huevos de oro. La vaca de las leches de oro, sería. Lo que está en juego es una empresa con 16 plantas productoras, casi 4 mil empleados y una facturación bien millonaria, cuya realidad condiciona la vida de muchos pueblos y ciudades. La localidad santafesina de Centeno es un claro ejemplo: sus alrededor de 3.200 habitantes viven días de mucha preocupación y una incertidumbre que los carcome.

Desde el 3 de marzo la planta local paralizó totalmente su actividad y licenció a los 63 trabajadores, que de inmediato resolvieron plantar un foco de resistencia: una carpa al lado del acceso a la fábrica, en la que garantizan presencia permanente con el objetivo de evitar un posible vaciamiento y mantener viva una verdad irrefutable. Hasta ahora los principales perjudicados de toda esta etapa son ellos. “Nunca antes habíamos estado así”, remarcan. Uno de ellos lo explica claro: “Yo hace 42 años que estoy acá, mi hijo que está acá conmigo también trabaja acá y mi papá también trabajó acá. Nunca pasó esto”.

Además de a la historia, para explicar su perplejidad y su bronca, los trabajadores remiten al presente. Hasta la brusca paralización a principios de marzo, la planta trabajaba con normalidad. “Hasta veníamos superando las exigencias de la empresa”, remarcan los empleados. “Está todo en perfectas condiciones. Acá si llega otra vez la leche, empezamos enseguida a producir”, añaden. Y suman que a la hora de producir, allí no sobra nadie. “Éramos 80, se fue retirando gente y no se la reemplazó, la cantidad de litros de leche procesados por trabajador en actividad aumentó”, señalan.

Destacan también que además de mozarella, que es lo que venían haciendo hasta la paralización, en ese planta se produjeron –y se podrían volver a producir– muchas otras variedades de quesos: “dambo, parriqueso, cuartirolo, sardo”, enumeran, y al cronista se le hace agua la boca.

En las largas horas en la carpa –montada como para durar, recostada sobre un acoplado–, cunden las especulaciones sobre qué puede deparar el destino. Por lo pronto, la última comunicación oficial que habían recibido de la empresa hasta el cierre de esta semana era que este lunes 3 de abril se termina la licencia y deben reingresar a la planta. Pero esa notificación fue el 3 de marzo, cuando se encontraron con la mala nueva de la paralización. Y desde entonces, de los directivos de Sancor sólo recibieron un silencio tan intenso como cargado de malos presagios.

Si bien entre ellos hay delegados, los trabajadores de Centeno cuentan que no tienen mucho contacto con Atilra, el sindicato que los nuclea, del que sí saben que “está negociando por arriba”. Por abajo, mientras, las mayores expectativas están puestas en las gestiones encaradas por el presidente comunal Juan Guffi, que mantiene con los operarios un contacto periódico y dedica buena parte de estos días a viajar a Buenos Aires y Santa Fe con la cuestión Sancor al tope de la agenda.

De ese trajín de reuniones y gestiones, lo más claro en la carpa es que “hay una empresa de Buenos Aires interesada”. Y para el caso de que no sea posible una venta, se baraja la alternativa de la autogestión. Los trabajadores cuentan que ya tuvieron una reunión con una abogada que conoce de cooperativas de trabajo. Y hasta el ministro de la Producción de la provincia, Luis Contigiani, admitió que “el plan B es alquilar la planta y operarla con una cooperativa”.

De todos modos, en Centeno no parece todavía ser tiempo de plan B. Es muy comentada en estos días una reciente reunión con los empresarios bonaerenses interesados de la que participaron Guffi, el senador provincial Danilo Capitani y el secretario de Lechería de la provincia, Pedro Morini. Del encuentro participaron también representantes de entidades locales, como la mutual del club Defensores y la cooperativa de tamberos.

Es que el apoyo a la continuidad de la planta es total en el pueblo y la región. Y es lógico. El impacto de un cierre definitivo sería terrible. Hay un dato más que elocuente: la fábrica consume la mitad del total de la energía que se consume en la localidad. Además, si se tiene en cuenta que el promedio salarial de los 63 laburantes ronda los 30 mil pesos, son casi 2 millones de pesos los que le faltarían mes a mes a la economía local y regional.

En las horas de carpa se discurre también sobre el por qué de la crítica situación actual. Se habla de la caída del consumo interno, de la quita de retenciones a la soja que alienta al cambio de rubro en los campos dedicados a la ganadería y la lechería, de los efectos de las inundaciones, pero también se repasan desaguisados y corruptelas de administración de la gran cooperativa de productores con sede central en Sunchales.

“Si vos ves que un tipo que está ahí arriba tiene un corralón, y de golpe Sancor le empieza a comprar a ese corralón los materiales que necesita para todas sus plantas, incluso para las que están a un montón de kilómetros, es porque algo no anda bien”, ponen sobre la mesa a modo de ejemplo. Y agregan otro: “Acá a 4 kilómetros hay un tambo con capacidad de abastecer esta planta. Pero acá, la leche que recibíamos venía de Chivilcoy”.

Por ahora, la resistencia en la carpa transcurre con calma. Apenas se mantiene encendida una cubierta en el acceso. Pero en su afán de “seguir con nuestros puestos de trabajo y nuestro convenio”, los trabajadores no descartan encender un poco más la protesta.

“Mirá lo que tenemos ahí”, dice uno de ellos, mirando a la ruta 34 que corre a menos de 100 metros de los portones de la fábrica. “Si cortamos esa, se arma un quilombo bárbaro”, advierten. Y lo dicen justo el jueves pasado, horas después que un camionero matara a un manifestante en un piquete en San Lorenzo, tragedia de la que se conversa entre los mates mañaneros del día: “Ojalá no tengamos que llegar a eso”, dicen.

Reclamos al gobierno nacional

Legisladores provinciales cordobeses y santafesinos resolvieron conformar una Mesa Permanente en Defensa de Sancor. La decisión se adoptó el jueves 30 de marzo en una reunión en la Legislatura santafesina, en la que se amplificó la preocupación que crece en vastas regiones por la crisis de la cooperativa de productores y los rumores de venta a una firma extranjera, previos cierres de plantas y despidos. Por estos días, los establecimientos de Sancor más amenazados son los de Centeno, las localidades cordobesas de Coronel Moldes y Brinkmann, y la bonaerense de Coronel Charlone.

La situación de Sancor tiene repercusión también en el Congreso Nacional, con expresiones y proyectos de diputados nacionales santafesinos. Incluso, los del bloque del Frente para la Victoria-PJ ingresaron a una sesión con carteles alusivos a la situación en Centeno.

Lo que legisladores provinciales y nacionales piden es una intervención del gobierno nacional más activa y en pos de preservar la empresa con su formato de cooperativa y sin que queden trabajadores en el camino.

En la reunión del jueves 31 en Santa Fe, se insistió en ese sentido. El presidente de la Cámara de Diputados santafesina, Antonio Bonfatti, sostuvo que la flamante Mesa de Defensa sumará a legisladores nacionales y ministros de la Producción de las dos provincias y resaltó que su propósito es “el seguimiento de las medidas tendientes a normalizar lo antes posible el funcionamiento de la empresa, sobre la base de dos cuestiones básicas, como lo son defender los puestos de trabajo, y a la figura de la cooperativa como forma de organización”.

Desde la Casa Rosada, en tanto, el eje se pone en la necesidad de una “reestructuración” de la empresa y se pide un “aggiornamiento de los trabajadores con la realidad de la empresa”. El ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile dijo también que el interés del gobierno apunta a que Sancor llegue a “la situación de desendeudamiento financiero” y aseguró que el directorio de la empresa “está terminando de pulir un plan” para la tan alentada “reestructuración”.

Desde la oposición, se sostiene que el gobierno de Mauricio Macri responde con “el desprecio y la insensibilidad” a la realidad de Sancor. “La situación es muy complicada para toda una actividad ya golpeada por inundaciones, caída del consumo interno, importaciones, tarifazos. Pero hasta ahora nuestras gestiones y acciones legislativas en pos de lograr una respuesta del gobierno nacional no tuvieron respuesta”, subrayó Marcos Cleri, diputado nacional del bloque del Frente para la Victoria-PJ.

El diputado provincial socialista Joaquín Blanco también apuntó a Buenos Aires: “Más allá de lo que podamos hacer desde acá, el gobierno nacional tiene que cambiar su postura y entender la gravedad de la situación”, reclamó. Otra de las voces que se escuchó fue la del diputado provincial Luis Rubeo, promotor de la reunión con los legisladores cordobeses, quien remarcó que “ese tipo de supuestas soluciones que pasan por achicar despidiendo trabajadores ya ha sido usada y quedó claro que no sirve”.

Fuente: En Foco XXI – El Eslabón

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