Con la intención de desarrollar una herramienta de fortalecimiento institucional y organización territorial, el Gobierno provincial anunció la puesta en marcha de un plan que permita consolidar una actividad demasiado atada a los precios. Apuntan a la diferenciación, la denominación de origen y al potencial del producto orgánico.

La apicultura es una actividad que combina un pasado milenario con un futuro brillante. Genera un producto noble como la miel, y subproductos como el polen, el propóleo y la apitoxina, además de una industria derivada específica (elaboración de colmenas, trajes y tecnología). Para la naturaleza, además, la polinización es un proceso vital.

En Santa Fe se estima que sobreviven unos 2.000 productores, mayormente desplazados hacia el centro norte por la agricultura. Y si bien los últimos excesos hídricos le “pegaron” duro a la actividad, sigue teniendo todo para crecer; para los que ya están y para los que se animen a aprender.

Esto lo afirma convencido Carlos Micheloud, productor apícola que “siguió” a las abejas hasta San Javier, hace ya 30 años, y no las abandonó jamás. Actualmente, con unas 500 colmenas en producción, confiesa seguir subyugado por el misterio del trabajo de estos nobles insectos.

Si bien Micheloud reconoce la existencia de programas anteriores a nivel oficial, admite que el que se lanzó esta semana promete, y se ilusiona con lo que pueda venir. “El primer programa apícola de la provincia es de hace mas de 25 años, pero todos sirvieron para capacitarnos, y este último seguramente seguirá este camino”. Y opina que el Plan es “muy bueno porque estábamos desorganizados. Esto es muy ausipcioso porque permite organizarnos en toda la provincia”. A partir de ahora “contamos con un proyecto de ley para apoyar la actividad, un fondo para el sector, y una mesa de diálogo como objetivo principal para cubrir todas las demandas del sector. Hay distintas realidades en la provincia, y esto permite abarcarlas a todas”, asegura.

Según este productor, San Javier es “un paraíso” para la apicultura, porque ofrece tres lugares para la actividad: el monte nativo, la costa y la isla, “que es ideal para una producción orgánica”. Sostiene que la actividad apícola es fundamental para dar trabajo a jóvenes emprendedores, y explica que ellos se organizaron en una Cooperativa de 14 familias, que inclusive este año cumplieron el objetivo de habilitar una sala de extracción de miel.

Potencial orgánico

“El clima nos impactó duro, y las inundaciones en la isla nos hicieron perder unas 3.000 colmenas el año pasado”, recuerda con amargura, pero admite que esta temporada fue buena, redondeando los 35 kilos de miel por colmena. Al respecto, se entusiasma con la producción orgánica, una miel diferenciada que tiene un mejor precio. “Requiere límites de zona contaminante, y el monte nativo y la isla los tienen. Y respecto de los $ 34 el kilo de miel tradicional contra los $ 45 de la orgánica, es una diferencia interesante)”, reconoce. Actualmente exportan a Europa y EE.UU a través de acopiadores y comercializadores como canales comerciales.

“Tenemos los recursos naturales y los humanos, pero nos falta un apoyo financiero. Sabemos que esto es un inicio, y vemos la decisión política de trabajar en proyectos apícolas. Tenemos que aprovechar esta oportunidad. En nuestra zona la apicultura no tiene techo. Pero la isla es complicada, no es fácil, requiere infraestructura específica pero el potencial es ilimitado. Lo orgánico junto con mejoras en los canales de comercialización pueden ser la punta del trabajo”.

Finalmente, explica que para vivir de la miel, la clave es la organización de la empresa, ir creciendo en escala, y conocer bien el lugar. “Para iniciarse la capacitación es fundamental, y las herramientas están (INTA y privados). Agruparse ayuda mucho también”, afirmó.

El camino de la miel

Este miércoles, Micheloud junto con funcionarios del ámbito ejecutivo y legislativo, se dieron cita en el Ministerio de la Producción de Santa Fe, en el lanzamiento del Programa Apícola Provincial, una “herramienta de fortalecimiento institucional, organización territorial, capacitación y financiamiento para dotar de valor a la actividad”, según manifestaron.

Para el ministro Contigiani, “con este programa concertamos y rescatamos la historia y el trabajo de décadas de apicultores santafesinos, mirando hacia un modelo de futuro. Aquí se inaugura una nueva etapa en el camino de construir una apicultura mejor para Santa Fe”. En tanto, el subsecretario de Ganadería, Raúl Steffanazzi, sostuvo que “lanzamos el cierre de una etapa, iniciada el año pasado, en la cual constituimos los cinco nodos apícolas, espacios desde los que queremos poner en valor nuevamente esta actividad para que Santa Fe lidere la apicultura del país”, y recordó que “nuestra provincia ocupa el segundo lugar en producción y el primero en exportaciones”.

Steffanazzi manifestó que a través del Programa Apícola Provincial, “se trabajará muy fuerte en el valor agregado para salir de la idea del tambor y la miel a granel, y pasar a accionar en los mercados interno y externo con el frasco, y con la combinación de los distintos productos de la colmena, que incluyen propóleos, polen y apitoxina, entre otros componentes”, detalló.

De igual modo, el funcionario aseguró que “desarrollaremos financiamiento para los grupos de apicultores y que éstos generen institucionalidad. Necesitamos que la familia apícola genere valor en el territorio, distribuyendo ingreso y riqueza en cada región. En la provincia hay más de 1500 productores apícolas, con unas 350 mil colmenas, y aspiramos a desarrollarlos y generar nuevas producciones”, finalizó el funcionario.

Hay un plan

Según el plan oficial, la intención apunta a “polinizar para asegurar la biodiversidad”. Sus objetivos, a priori ambiciosos, tienden a relanzar la apicultura en Santa Fe a través de la organización de la producción por origen geográfico, con base territorial en los 5 Nodos. “La meta es que Santa Fe lidere la producción nacional”, sostuvieron los organizadores. A la hora de ir un poco más allá para precisar las herramientas que permitan lograrlo, sostuvieron que piensan en temas clave como la formación en clave de visión empresarial, el asociativismo inteligente y los nichos de mercado.

Otro eslabón importante es el anclaje con otras entidades. La articulación con Ministerio de Educación y el INTA y con los nuevos productores, “para sostener la ruralidad”. También manifestaron que el apoyo al valor agregado en el territorio es un elemento crucial, que se logra con cabañas apícolas provinciales, material vivo apícola certificado, una industria apícola de insumos, y producción de medicamentos para la sanidad provincial. También mencionaron a las salas de procesos de alimentos con fraccionado, la diversificación de productos y la salida al comercio interno y externo, como metas a lograr.

Los funcionarios manifestaron que para lograr un impacto territorial y social con la actividad, la financiación destinada a pequeños y medianos productores es fundamental, aunque todavía no especificaron la puesta en marcha de ningún tipo de línea crediticia específica. Se habló de ANR institucionales, créditos con tasa subsidiada y tiempo productivo ajustado al ciclo de producción. Apuntan a proyectos asociativos de infraestructura en salas de proceso alimenticio con valor agregado, reposición de material vivo de las cabañas santafesinas, y a la generación de insumos y medicamentos apícolas santafesinos.

La sanidad

Según el Ing. Oscar Sibilín, verdadero especialista en el tema del Ministerio del Producción, el Plan apunta a cuestiones coyunturales y estructurales. En diálogo con Campolitoral, explicó que se trata de una actividad muy cíclica, y que ahora el precio mejoró substancialmente. “Cuando el precio está bueno la gente se ilusiona, hay menor mortandad, y eso se traduce en una mayor producción”.

También coincidió que las inundaciones trajeron muchas enfermedades (nosemosis, por ejemplo), que ocasionaron grandes daños. “Al haber muchos días de lluvia la abeja no puede realizar el hábito de limpieza de la colmena. Entonces la carga de esporas se potencia y el control sanitario con productos se complica porque no se consiguen, o el manejo en función de la limpieza no se puede hacer”, explica con docencia. Sibilín aclara que sobre todo si la patología ataca en primavera (con el nivel de postura de huevos alto), con un mínimo manejo la colmena se recupera, “pero si la agarra en otoño, esa misma enfermedad puede ser mortal”. Y explica que hay mortandad de colmenas porque hay gente que todavía no ha podido cosechar al no poder entrar a los campos.

El especialista entiende que actualmente hay unos 2.000 productores aproximadamente en Santa Fe, con gente que trabaja exclusivamente de la actividad (de 700 a 800 colmenas) pero sólo es un 10 % de la banda. “El 70 % o más, trabaja unas 100 a 300 colmenas; y el resto son los que tienen 30 a 40 colmenas”, sostiene.

Y coincide en que en la isla santafesina se han desarrollado emprendimientos interesantes, aunque el precio los condenó al fracaso. “El costo de producción en la isla es superior al de las praderas, y cuando el precio no es el mejor, se complica. Además, la isla tiene otro ciclo de floración”, aclara.

Miel bien legal

Volviendo al Plan, entre sus puntos sobresalientes, contempla los avances en la producción mielífera en lo que respecta a la sanidad, comercialización y organización, entre otros puntos. Se busca una herramienta para la protección y el desarrollo de esta economía regional: la constitución de una Mesa de Diálogo Provincial y la regulación de un fondo para su promoción. Se destacó la participación de los productores y de otros actores en su elaboración.

Además, se lanzó un proyecto de ley para la actividad. “Una ley que tenga en cuenta los desafíos del sector, las formas de organización de la cadena productiva, sanidad y comercialización” manifestó el diputado Omar Martínez, autor de la iniciativa. Según el legislador, en Santa Fe existen 356.768 colmenas, de la cuales el 70 % se encuentran en el centro norte provincial, y son casi 1.400 productores los que se dedican a la actividad. “El objetivo de la norma es la promoción, difusión y protección de la producción apícola. Además de preservar la biodiversidad y fomentar las prácticas con criterios de sustentabilidad económica, social y ambiental que permitan una gestión racional de los recursos naturales”.

¿Qué pasó con lo de las banquinas?

Según Marcelo Bargellini, secretario de agricultura provincial, el apícola es “uno de los programas centrales del Ministerio”. El funcionario trazó un diagnóstico sectorial y deslizó las herramientas concretas: apoyo institucional para fortalecer el trabajo asociativo, y apoyo financiero para exportación diferenciada “no sólo a granel”. Finalmente, respecto de aquel proyecto de utilizar las banquinas para apicultura, manifestó que “no es que se va a sembrar especies específicas, sino que la vegetación natural se recupera y se fortalece y entonces la provincia puede marcar la diferencia, porque con los fitosantiarios hay mortandad de abejas y al no usarlos ayuda a mantener la población y que la flora nativa crezca”.

Proyecto de ley apícola

El proyecto establece herramientas de diálogo para otorgarle al productor apícola espacios de crecimiento y fortalecimiento que le permitan potenciar el desarrollo de la misma, como es la Mesa Provincial Apícola. Se regulan aspectos sanitarios, de seguridad y control para la seriedad y eficacia de la tarea diaria del sector. La finalidad de promoción también se ve reflejada en la regulación de un fondo destinado a la actividad, que busca impulsarla y potenciarla. El proyecto consta de 9 capítulos, en los cuales se desarrolla la actividad, y elementos a tener en cuenta para la sanidad, seguridad, tránsito, autoridad de aplicación, registros, Mesa de Dialogo Apícola Provincial y sanciones; plasmado en 45 artículos.

Fuente: En Foco XXI – Campo Litoral

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