Salvo los rubros relacionados con la agroindustria, el resto de las empresas santafesinas atraviesan momentos de zozobra. Datos oficiales de la Unión Industrial de Santa Fe y de Apyme muestran que hay una caída de actividad y de empleos que alarman. Sectores concentrados valoran las políticas nacionales, quieren más obras pero también pagar pocos impuestos.

No caben dudas que los sectores más rentables y concentrados de la economía nacional atraviesan un momento de optimismo, y hasta expansión. La quita de las retenciones, la salida del cepo y algunos incentivos específicos los dejó en una posición cada vez más dominante y son los grandes ganadores del modelo implementado por el presidente Mauricio Macri.

Muestra de ello son las declaraciones del presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alberto Padoán, quien no escatimó loas a la Casa Rosada y críticas al gobierno de Santa Fe durante el Remate del Primer Lote de Soja que hizo la entidad. El empresario aceitero es un fiel defensor de las políticas implementadas por Cambiemos y, cíclicamente, sale con los tapones de punta contra el Frente Progresista, Cívico y Social.

Entre otras cosas, Padoán espetó al gobierno de Miguel Lifschitz las deficiencias en materia de infraestructura, la presunta alta presión tributaria a los empresarios de la cadena agroindustrial y la necesidad de que la provincia adhiera a la nueva ley de ART. La definición ideológica es clara: más obras públicas pero pagando menos impuestos; una nueva versión de la copa derramada.

No obstante, queda claro que cada sector habla por lo que conoce y lo involucra. Se trata de miradas parciales aunque representen a colectivos y eso se nota en las apreciaciones. Todo lo relacionado al agro tuvo un repunte, y por eso la Bolsa de Comercio de Rosario dice lo que dice. Cuando la lupa se posa sobre otros rubros la realidad devuelve un panorama bastante más desalentador.

Para analizar el momento viene bien tomarse de elementos que son formales y objetivos. Al cruzar los datos entre altas y bajas laborales que tiene Afip, se constató que en el último cuatrimestre de 2016 se redujo el 0,1 el empleo formal, siendo las microempresas (aquellas que tienen de uno a seis empleados) las que más mano de obra perdieron (0,3 por ciento).

En el gran Rosario, durante 2016 el empleo en la construcción se contrajo el 3,6 por ciento; en Rafaela, en el último cuatrimestre de 2016, cayó un 12 por ciento el empleo (2.040 puestos). Los datos son todos oficiales, a partir de la información provista por los propios empresarios en sus declaraciones juradas. Obviamente no hay números del empleo informal o en negro que se perdió.

También desde la Unión Industrial de Santa Fe, su presidente Javier Martín, dijo que en esa región de la provincia se perdieron 1.400 puestos en el segundo semestre de 2016. “Por cada trabajo que se cae en el sector industrial se pierden de 2 a 2,4 puestos en total, porque ese operador industrial deja de salir a comer, de comprar, reduce su gasto; se resiente toda la economía”, indicó.

“Esto que cuento –añadió– no es una realidad promedio porque hay sectores que a partir del segundo semestre comenzaron un leve repunte, sobre todo lo relacionado a la agroindustria. Por ejemplo, en el primer bimestre de 2017 el sector químico cayó un 4%, pero el sector agroquímico y de fertilizantes repuntó un 7%. Ahí están los brotes verdes de los que tanto se habla”.

Por su parte el titular de Apyme Santa Fe, Mario Galizzi, opinó: “Nosotros padecemos una fuerte caída en las ventas, tanto en el sector industrial como en el sector pyme comercial. Pero además tenemos un tema mucho más complicado, el Observatorio de las Importaciones nos muestra que mes a mes las importaciones van destrozando fuentes de trabajo y a nuestras empresas”.

“Hoy en Argentina, en lugar de proteger a la industria nacional en un momento de caída de precios internacionales, abrimos las importaciones. Yo invito a recorrer los supermercados de Santa Fe, donde hay zapallos de Japón y naranjas de Europa”, manifestó Galizzi. Asimismo, valoró el funcionamiento del Observatorio de Importaciones como referencia objetiva.

Consumo y construcción

Consultado el presidente de la Unión Industrial de Santa Fe, Javier Martín, sobre cómo arrancó el año para el sector, dijo: “El primer bimestre de 2017 comenzó mal, con una caída del 9% en febrero y un 5% acumulado. Hay indicios de que la venta de cemento a granel está repuntando, que está vinculado a la obra pública, también la venta de acero y de agroquímicos en el primer trimestre”.

“En el resto de los sectores se espera que la caída se desacelere un poquito, pero entre un 70 y 80 por ciento de la pequeña y mediana industria que vive del consumo interno y la demanda en el mercado interno ha sido fuertemente golpeada por la inflación, por la presión tributaria, por el aumento de las tarifas de los servicios durante 2016”, remarcó el dirigente industrial.

—¿Es cierto que el 40 por ciento del aparato industrial del país está ocioso?

—Sí, es cierto. Incluso la Unión Industrial Argentina publicó un relevamiento donde dice que en algunos sectores la capacidad ocupada es del 52% y 48%, la ociosa. Acá en nuestra provincia, en el último relevamiento del año pasado, que corresponde al cuatro cuatrimestre, dio un 60% de capacidad utilizada y un 40% ociosa.

—Si se recuperase la actividad económica, ¿automáticamente se recuperarían puestos de trabajo?

—A nivel industrial, la caída de los puestos de trabajo fue del 1,3% frente a la caída del nivel de actividad en algunos rubros de hasta el 15 y 20%. Esto quiere decir que antes de despedir se optó por bajar horas extras, no se renovaron algunos contratos temporarios o se suspendieron turnos. Encima, estas industrias hoy están afrontando las paritarias que se vienen con lo cual es un momento muy difícil.

En tanto, Mario Galizzi hizo una lectura sobre el impacto del actual modelo económico en la construcción (que necesita de mucha mano de obra). “La realidad es que los sectores agroexportadores, que no son tomadores de empleo, forman parte de un modelo que en el mejor de los casos serviría para 15 a 18 millones de personas, y ellos andan bien porque construyen e invierten, ¿pero el resto?”.

“La caída en los corralones es de más del 30% de las ventas, porque el modelo privado de construcción no funciona y esto sucede porque la línea de crédito Procrear hoy ya no te obliga a construir. El sector privado de la construcción no se está desarrollando, y el hecho de que aumente el cemento y el hierro a granel marca que eso va a obras viales, que generan poca mano de obra”, añadió.

“La que genera mucha mano de obra y mueve a la construcción privada, es la construcción de viviendas y de edificios, y eso lamentablemente está parado. (…) La caída constante de las ventas que estamos teniendo en los corralones es un promedio del 30%, y eso demuestra que la construcción no se recupera sino que cae”, evaluó el dirigente de Apyme Santa Fe.

Diferente la situación que planteó Alberto Padoán, quien en su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario celebró las políticas nacionales, principalmente la ley de emprendedores recientemente aprobada y puntualmente la modificación de la ley de riesgos del trabajo. Del mismo modo, las obras de infraestructura vial y de transporte que lleva adelante la Nación.

 Fuente: En Foco XXI – Diario Cruz del Sur

(Visited 28 times, 1 visits today)

Comments

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here