El de la maquinaria agrícola fue uno de los sectores que mejores perspectivas tuvo a comienzos de la era Macri. Sin embargo, la concentración de las inversiones y ventas en manos de firmas multinacionales enciende algunas alarmas.

Uno de los sectores que recibió con brazos abiertos el cambio de gobierno nacional fue el de la maquinaria agrícola, que recuperó las perspectivas favorables tras años de estancamiento. La toma de medidas en favor del campo, sumado a la devaluación, catapultó los ingresos de los productores y se tradujo rápidamente en el crecimiento de la venta de sembradoras, tolbas y cosechadoras.

Esto trajo una serie de inversiones que, a poco más de dos años de la asunción de Mauricio Macri, merecen la pena ser analizadas en detalle, para obtener una radiografía que brinde más información sobre el comportamiento de un segmento que resulta clave en varios departamentos del sur de Santa Fe.

Según un relevamiento realizado por el sitio especializado Maquinac.com, entre enero de 2016 y lo que va de 2018 se conocieron planes de inversión por más de 3.560 millones de pesos, destinados a construcción de naves, ampliación de las ya existentes, incorporación de equipamiento tecnológico y desarrollo de nuevos productos, entre otros destinos.

Ahora bien, ¿qué porcentaje de esa cifra se destinó para nuestra provincia? Santa Fe concentró desembolsos por 1.174 millones de pesos (un 33% del total), quedando detrás de Buenos Aires (que captó 1.616 millones de pesos, un 45%) y delante de Córdoba (770 millones de pesos/22%).

Los números no están nada mal, aunque al observar más pormenorizadamente la foto de los desembolsos obtenemos datos que encienden algunas luces amarillas, principalmente en lo que hace a la concentración del negocio en manos de las multinacionales. Por caso, la construcción de la nueva planta de John Deere explica el 76% de las inversiones en Santa Fe. Esta situación se refleja también en el promedio nacional, puesto que el 71% de los proyectos de expansión corresponden a firmas extranjeras.

Otra cifra que va en el mismo sentido es el de la facturación: según el informe del Indec para 2017, las multinacionales ya agrupan el 65% de las ventas de maquinaria agrícola en la Argentina, sumando la facturación por equipos directamente importados y unidades ensambladas en las plantas que poseen en el país.

Hay quienes alertan por esta coyuntura, diciendo que lo que se esconde tras el discurso de “los brotes verdes” es un proceso de desindustrialización y pérdida de puestos de trabajos. Una de esas voces corresponde a la economista de la Universidad Nacional de Rosario, Paula Rodríguez, quien advierte que la situación es cada vez más crítica.

“La nueva relación del Estado con la especulación financiera, el endeudamiento externo y la fuga de capitales, la desregulación del comercio interior y exterior, los aumentos en los servicios públicos, peajes y combustibles, la eliminación de mecanismos de control de amplios sectores del Estado, los despidos masivos en las esferas estatal y privada y la política de techo a las paritarias pone en una situación cada vez más crítica a las diferentes producciones agroindustriales del país de especial participación en la provincia de Santa Fe y los que sólo les queda resistir”, esgrime Rodríguez.

El mismo presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas, Raúl Crucianelli, se manifestó en un sentido similar, cuando dijo que “tras años de estancamiento, nuestro sector está empezando a funcionar bien, pero la importación de equipos afecta al funcionamiento de nuestra actividad”.

El dirigente también afirmó que “pasar de una importación totalmente controlada como había sido en otro momento a un descontrol de importaciones sería lamentable”.

Mesas sectoriales

Así las cosas, este segmento vive un momento de indefinición, donde la mano del Estado resultará fundamental para determinar su futuro. Abril fue un punto de partida para esta nueva etapa, que tuvo como disparador la llegada del presidente Mauricio Macri a la ciudad de Las Parejas, donde participó del lanzamiento formal de la mesa sectorial de la maquinaria agrícola, un espacio tripartito cuyo objetivo es la búsqueda de competitividad en el sector.

Las mesas sectoriales constituyen una estrategia de acercamiento del Ejecutivo nacional a las distintas ramas de la economía. Industria Automotriz, Biotecnología y Construcción son algunas de las que ya se encontraban en funcionamiento.

En ese marco, los empresarios reclamaron a la Casa Rosada que otorgue mayor prioridad a la industria nacional en materia de financiamiento para contrarrestar el avance de los fierros importados. Como segundo elemento le pidieron revisar algunos aspectos en la liquidación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que afectan la competitividad.

Adrián Titarelli, gerente de Crucianelli SA, afirmó que el principal reclamo de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) fue “tener una clara concepción de lo que es industria nacional, ya que en el marco de las líneas de crédito que hoy se están ofreciendo, hay multinacionales que acceden a ella pero no cumplen con lo exigido por la ley 2.551”.

“Sucede que si bien el gobierno nacional habla de una producción nacional que alcanza las dos terceras partes del mercado, en realidad la mitad de ello es puramente nacional y lo otro es una zona gris. Lo que pedimos es que se revise mejor, que se controle mejor los niveles de integración de las multinacionales, para que las líneas de financiamiento alcancen para toda la maquinaria cien por ciento nacional”, indicó el ejecutivo de la firma propiedad del presidente de Cafma, Raúl Crucianelli.

El segundo reclamo tiene que ver con el denominado IVA técnico. En primer lugar se pidió por acelerar los tiempos en los que el saldo favorable para el productor queda inmovilizado, mientras que en segundo término se pidió incorporar gastos no productivos a su liquidación.

“Quedamos en trabajar en las comisiones técnicas durante los próximos dos meses, para poder llegar a la próxima mesa con soluciones concretas”, explicó Titarelli.

Más allá de esas dos demandas, los empresarios también elevaron otros pedidos al presidente, como la incorporación del sector de la maquinaria agrícola al Programa de Transformación Productiva que manejan los ministerios de Producción y de Trabajo, el cual ofrece financiamiento para las firmas que busquen mejorar sus procesos productivos y su competitividad.

Radiografía

El sector de la maquinaria agrícola argentina comprende 600 terminales y 260 agropartistas, lo cual implica un total de 860 pymes que ocupan directa e indirectamente unos 80.000 puestos de trabajo. Esta dotación de recursos humanos empleados se localiza actualmente un 43% en Santa Fe, un 32% Córdoba, 18% Buenos Aires y un 7% las demás provincias.

Fuente: En Foco XXI – El Litoral

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