Se trata de la empresa AyD Aviación, quien construyó con éxito el primer avión de acrobacias fabricado íntegramente en la ciudad, “desde los planos hasta el último detalle. Esto nos llevó a no ser meros ensambladores de piezas sino a ser fabricantes con una ingeniería propia que nos permite salir a ofrecerle servicios a empresas como Invap o Fadep”, afirmó Alberto Balangione en diálogo con SDLR.

Alberto Balangione, uno de los titulares de la empresa resaltó que el avión “fue construido desde los planos, desde el cero, y hasta el último detalle en nuestros talleres de Esperanza” y comentó que “por varias circunstancias y vicisitudes que se dieron, la construcción llevó más tiempo de lo normal, fueron cuatro años”.

“Es un avión que debería construirse en un año y medio o dos, por las horas y la cronología de la construcción, porque hay muchas etapas que no se pueden avanzar sin tener terminadas etapas anteriores”, explicó, y como ejemplo, mencionó que la pintura insume un mes.

Explicitó que “de manera alternada, trabajaron en la construcción aproximadamente seis personas y el 19 de diciembre fue el bautismo de la nave, aunque el 24 de diciembre el dueño hizo el vuelo hacia su hangar particular en Rafaela”.

Balangione reveló que “se trata de un avión para uso recreativo, diseñado para hacer acrobacias, y que no está diseñado para hacer grandes viajes ni para fumigar o trabajar”. “Es para pilotos que tienen actividad aérea y quieren divertirse en el aire, porque permite realizar toda clase de acrobacias sin riesgo de sufrir en la estructura”, explicó.

Asimismo, adelantó que “están en proyecto otros dos aviones iguales y al mismo tiempo se logró la posibilidad de proveer piezas y partes, ya que mientras se fabricaba el avión el mayor desafío fue poder hacer ingeniería sobre las piezas que se utilizaban, sólo se importó lo mínimo indispensable y no se importaron grandes piezas”. “Eso nos llevó a no ser meros ensambladores de piezas sino a ser fabricantes con una ingeniería propia que nos permite salir a ofrecerle servicios a empresas como Invap o Fadep”, agregó.

Sobre la registración y el control del proceso constructivo, manifestó que “antes de comenzar la construcción se presenta el proyecto del avión en la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) quien en ese momento entrega la matrícula –en este caso el LBX 357- y a partir de allí, se presenta un patrón de construcción que establece determinados puntos en los que ANAC revisa todo lo realizado hasta ese momento”.

Por último, dijo que es muy complicado calcular el costo del trabajo, aunque comentó que “el motor es americano, para el cual se consiguieron piezas de otros aviones, y se fabricaron ciertas piezas para hacerlo acrobático”.

Por otro lado, el ministro del Ministerio de Defensa de la Nación visitó la empresa de aviación A Y D. Allí, Agustín Rossi mantuvo un encuentro con la intendenta, Ana Meiners, con quien también acordó la realización de un relevamiento fotográfico de alta definición y recorrió las instalaciones de la empresa A y D Aviación.

“Esta fábrica tiene una especial importancia ya que demuestra el espíritu emprendedor que tienen los argentinos”, expresó el ministro durante la vista, acompañado por su gerente, Alberto Balangione.

“En el futuro la Argentina debe potenciar su industria aeronaval apuntalando su recurso humano y su capacidad de producción”, agregó Rossi.

Dicha compañía, propiedad de la familia Balangione, construyó con éxito el primer avión de acrobacias fabricado íntegramente en esa ciudad santafesina que tuvo su bautismo de fuego el 19 de diciembre pasado. Actualmente, trabajan allí cuatro jóvenes ingeniaros aeronáuticos, recibidos en el Instituto Universitario Aeronáutico,
dependiente de Fuerza Aérea Argentina.

Fuente: En Foco XXI – EDXD

(Visited 6 times, 1 visits today)

Comments

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here