El dato surge a raíz de un informe elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNR. La contracción fue del 2,5% y estuvo empujada por las magras performances de la producción industrial y las ventas de automóviles.

Que 2018 no fue un gran año para la economía no resulta ninguna novedad. Sin embargo, es bien válido cuando desde el plano académico se analizan algunas variables que permiten inferir conclusiones más específicas sobre el comportamiento de aquello que marca el día a día de los ciudadanos.

Bajo esa perspectiva es que cobra relevancia un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde se concluyó que la región Rosario cerró 2018 con una merma del 2,5% respecto a 2017, lo que significa una performance apenas peor que la del conjunto santafesino -que cayó 1,9%-.

Según el trabajo realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IEE) de la UNR, la contracción se explica fundamentalmente por el bajo desempeño de los índices de producción industrial y de ventas, los cuales bajaron un 4,4% y 3,9% respectivamente. No obstante ello, el referido a empleo registró un comportamiento positivo del 0,5%. Al realizar un análisis estacional, los responsables del estudio señalan que la caída se inició a partir del segundo trimestre, deteriorándose aún más durante los meses de julio a diciembre.

El documento destaca que fue en abril cuando se inició la recesión. “A partir de entonces la actividad mensual viene contrayéndose hasta alcanzar en el último mes (marzo) un valor de 180,3 puntos básicos, posicionándose por debajo de lo registrado en junio de 2012”, señala, al tiempo que remarca que el pico del indicador se registró en el primer trimestre de 2015, cuando alcanzó los 206,9 puntos. En marzo -momento en el que nadie hablaba de un regreso al FMI-, el indicador estaba en 197,4.

Al comparar el Índice Sintético de Actividad de la Región Rosario (Isarr) con el que elabora la Bolsa de Comercio de Santa Fe para toda la economía provincial (Icasfe) surge que este último mostró una caída del 1,91% en 2018. Es decir que el conjunto de la economía provincial tuvo un desempeño superior al del Gran Rosario. Esto se explica entre otros factores por la diferencia de criterios que adopta uno y otro estudio, ya que, por ejemplo, el Icasfe tiene en cuenta el consumo de gas industrial, que el año pasado se expandió un 13,5%.

En tanto, al confrontar el Isar con el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) del Indec aparece como curiosidad que las performances de ambos distritos son exactamente iguales: tanto uno como otro arrojaron una contracción del 2,5%. La única desigualdad aparece cuando se analiza por períodos, ya que durante el primer semestre de 2018 la Nación mostró una tasa de crecimiento interanual positiva, mientras que la región vio caer su actividad.

Un tercer punto a cotejar es cómo se comporta la ciudad de Rosario frente a todo su agregado regional. Aquí sí surgen diferencias, ya que según informó oportunamente el Centro de Información Económica (CIE) de la Municipalidad de Rosario, durante 2018 las empresas locales registraron -a valores constantes- un incremento en su facturación respecto a 2017.

Consultado sobre este último aspecto, el investigador del IEE Hernán Lapelle señaló que a pesar de que, por su génesis, se trata de indicadores distintos (el de Rosario tiene en cuenta solo las ventas, mientras que el Isarr analiza valor agregado), es probable que la ciudad haya amortiguado mejor el cimbronazo.

“En nuestro índice hay un gran peso de la producción de automóviles y la molienda de oleaginosas, dos actividades que en Rosario no están presentes y podrían explicar la diferencia”, sostuvo, al tiempo que aseveró que “hay firmas que decidieron trabajar a perdida para no cerrar, con lo cual hay un impacto negativo en el valor agregado pero la facturación la mantuvieron constante”.

Sin ver la luz al final del túnel

Sobre el final del informe, los investigadores sostienen que “la mayor parte de las series socioeconómicas disponibles para el 2019 muestran una tasa de crecimiento negativa si se considera el mes anterior y todas exhiben caídas si se compara con igual mes del año anterior”, por lo que el panorama que avizoran frente al futuro no resulta demasiado favorable, destacando que las series que registran mayores caídas son las de producción automotriz, patentamiento de vehículos nuevos y transferencias de usados.

“Asimismo, resulta preocupante la contracción en las ventas de supermercado registradas en enero de 2019”, concluye.

Fuente: En Foco XXI – Mirador Provincial

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