“Quiero que hables con ellos, María José y Emanuel son los que van a empezar a tomar la posta”. La voz al otro lado del teléfono es la de José Mattievich, titular de la industria cárnica que acaba de formalizar la compra del frigorífico Sugarosa. Y en esta etapa, serán sus hijos quienes estarán al frente y comandarán la expansión del Grupo.

Hace dos semanas, después de un proceso de auditoría que llevó varios meses, Mattievich concretó un acuerdo a través del cual, la compañía toma el control accionario de Subproductos Ganaderos Rosario SA (Sugarosa).

Fueron los mismos socios del frigorífico local, con Enrique Patetta, dueño y fundador a la cabeza, quienes le pusieron el cartelito de venta a la empresa, acercaron la propuesta y Mattievich compró. “No quisimos dejar pasar la oportunidad, y avanzamos en la negociación. Pensamos que era una buena chance de crecer porque mientras podamos producir más, siempre es mejor”, explica a punto biz, María José Mattievich, una de los titulares de la firma y responsable del traspaso.

De esta manera, Mattievich se queda con la planta de faena que Sugarosa tenía en Villa Gobernador Gálvez, y salta en un 20 % en los volúmenes de procesamiento en lo que respecta a cueros y menudencias. “Hacerse cargo de una firna del rubro tan tradicional como Sugarosa es todo un desafío, y para nosotros implica una importante reorganización en cuanto a la forma de trabajo”, opina la empresaria, que hoy apura las condiciones para adaptar a la plantilla laboral a la nueva metodología. Actualmente, la fábrica opera con 270 trabajadores y tiene una capacidad de faena de unas 8 mil cabezas mensuales.

El plan de Mattievich para desembarcar en Sugarosa tiene algunas particularidades. Para empezar, Mattievich cede la marca Sugarosa a Enrique Patteta y Pedro Martínez, antiguos socios de la compañía, quienes seguirán adelante con la producción y comercialización de productos congelados como hamburguesas, medallones y el popular Chorigol, en la planta de La Florida, ubicada en bulevar Rondeau al 3000. “No nos dedicamos a la producción de alimentos envasados para el consumo final, por eso preferimos quedarnos con la faena, y dejar que terceros sigan explotando la marca”, dijo María José Mattievich, sobre la compra de la empresa. Por otra parte, las bocas de venta directa de Sugarosa, seguirán funcionando como lo venían haciendo hasta el momento.

La operación se produce en un contexto complicado para la sector ganadero, marcado por el retroceso en las ventas en el exterior, el descenso del consumo interno de carne vacuna y el bajo precio internacional. “Queremos volver al nivel de exportaciones que tuvimos, y creemos que si se agrega producción, las cosas van a funcionar mejor”, dice Mattievich. Y con respecto al momento en que se concreta el traspaso, la empresaria cree que “era la ocasión ideal para seguir invirtiendo”.

Si bien Mattievich continúa hoy con dos plantas de exportación cerradas, Carcarañá y Puerto San Martín, y sin expectativas de reapertura en el corto plazo, la industria de la carne profundizó un proceso de expansión. “Fue una decisión difícil, porque en una situación adversa uno tiende a paralizarse pero nosotros decidimos ir para adelante. No quisimos desaprovechar la oportunidad de crecer en faena”, explica Mattievich, sobre la decisión estratégica que encaró la firma.

Fuente: En Foco XXI – Punto Biz

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