Como una alternativa para darle pelea a los productores de otras zonas del país que trabajan con menores costos, y para aprovechar la mercadería de descarte que no puede llegar a los mercados de frutas y verduras, empresarios dedicados al lavado y empaque de zanahoria levantan una planta de etanol experimental para producir alcohol de uso medicinal, que calculan estará lista en cinco meses.

“El tema es simple. Desde hace algunos años nos cuenta mucho pelear los precios con la zanahoria que viene desde otras regiones como Santiago del Estero. Allí les cuesta menos producir y además tienen menos tasa de descarte de verdura que nosotros ya que acá las plantas sufren más enfermedades. Necesitábamos buscar una alternativa para aprovechar la mercadería que se desechaba y es allí que junto con la Universidad Nacional del Litoral (UNL) comenzamos a estudiar alternativas”, explicó a punto biz Mariano Soressi, al frente de ValMar, empresa que comercia zanahorias al por mayor, con sede en Santa Rosa de Calchines.

Después de analizar algunas variantes desde 2011 el equipo de científicos dio con la posibilidad de extraer alcohol del procesamiento de los desechos y a partir de allí se inició la fase de diseño de una planta de etanol especialmente adaptada. “Para que el proyecto finalmente vea la luz hubo dos instancias importantes. La primera fue a nivel provincial. El Gobierno de Santa Fe nos entregó fondos por $ 68.000 para financiar los análisis de obtención de producto y el estudio de mercado. Por otro lado, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, a través del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec), nos hizo otro aporte con el que vamos a construir la planta experimental en el predio de nuestra empresa, y la UNL, un laboratorio de análisis en su propio campus”, planteó Soressi.

“Son cinco meses de plazo para construir la planta que  no sólo va a posibilitar fabricar 2 toneladas de alcohol por día, sino que va a dejarnos procesar las fibras de la zanahoria, que es insumo farmacéutico, el caroteno, utilizado en la industria alimenticia para los colorantes, y la pectina, empleada como sustancia gelificante”, sumó el horticultor.

“Se trata de una planta piloto que una vez activa nos permitirá evaluar la eficacia del agregado de valor. Si todo funciona como esperamos, estaremos en condiciones de avanzar en la hoja de ruta y dar lugar a una infraestructura aún mayor”, apuntó Soressi.

El esquema de aprovechamiento alcanza también una fase de procesamiento para lograr ubicar productos en góndola. “Si bien operamos con varios de los mercados de frutas y verduras de la región, hemos invertido en una pequeña sala de elaboración de zanahoria rallada y snacks que nos permite llegar directamente a los supermercados. Dicho logro se concretó gracias a un crédito de Fundación ArgenInta”, puntualizó.

Fuente: En Foco XXI – Punto Biz

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