La sindicatura que administra los activos de la metalúrgica Allocco, con sede en Villa Gobernador Gálvez y quebrada desde febrero de 2014, negocia con el empresario rosarino Hernán Falcón para  reactivar la firma, en primera instancia bajo un contrato de arrendamiento de las instalaciones.

El juez de Primera Instancia Marcelo Bergia, designado por la Cámara Civil al frente del expediente que tramita en el Juzgado Civil y Comercial de la 2ª Nominación (vacante) no recibió aún la propuesta en su despacho, pero el dato fue confirmado de fuentes judiciales y por el propio interesado en asumir la reactivación de la firma. Falcón es un hombre ligado a la conducción del Sanatorio Centro de Rosario y participa del gerenciamiento de la institución, aunque el proyecto Allocco es independiente.

Allocco supo ser varios años atrás líder regional en la provisión y mantenimiento de maquinaria para la industria aceitera, pero luego terminó atrapada en un pase de manos entre grupos empresarios que en algún momento pasó a tener como objetivo dejar las instalaciones productivas fuera de juego.

Ahora, el objetivo de volver a insertarla en la producción no es tarea sencilla. “Estamos en plena elaboración de la iniciativa que busca mejorar las condiciones de los trabajadores, quienes hoy operan bajo un régimen muy precario. El plan por el que iniciamos negociaciones hace casi un año y que podría cristalizarse en poco tiempo implica reposicionar Allocco ante sus clientes históricos”, explicó Falcón.

Una serie de pasos deberán irse concretando para llegar al objetivo. “Es un negocio complejo por el solo hecho de estar negociando la continuidad de una planta quebrada, surgen condicionamientos que como eventuales gerenciadores deberemos cumplir. Está el aval del grueso del personal para avanzar, ya que advierten que el estado de cosas actual, operando bajo la órbita de la sindicatura y con turnos recortados, no es sostenible de cara al futuro”, planteó

¿Cuál es el plan? Falcón lo enuncia así: “Creemos que hay chances de revitalizar los mercados históricos de Allocco, aunque conocemos la complejidad de la operación, por eso hace tiempo venimos trabajando con bajo perfil, y sin hacer grandes anuncios”

De prosperar un arrendamiento aprobado por la justicia, el mismo estaría vigente hasta que se sustancie la licitación de los activos de Allocco, como en toda quiebra.

Alloco ingresó al terreno judicial en 2012 con un concurso que tenía un pasivo estimado en $109.774.121, después de un agitado proceso de cambio de manos, cuando los socios fundadores la vendieron a la empresa belga Desmet Ballestra y esta luego a la familia Markous, ya con un tendal de deudas difícil de remontar.

El proceso finalizó con un rojo que no se distanció demasiado del inicial  y se verificó en: $30 M, u$s10 M, y R$ 2,5 M. Al no poder hacer frente a semejantes cifras la quiebra fue inevitable. En medio del reclamo de los trabajadores por la continuidad de las fuentes de trabajo, el año pasado la sindicatura se hizo cargo de la administración, para mantener la firma activa y poderla ofrecer a terceros.

Fuente: En Foco XXI – Punto Biz

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