Una de las medidas con fuerte impacto para la economía, adelantada por gabinete económico de Mauricio Macri, es el anticipo de que se eliminarán retenciones a la mayoría de los cultivos agrícolas y las carnes, al tiempo que disminuirán las de soja, de a 5 puntos por año.

Este cocktail que apunta a recomponer el flujo de divisas derivado de las exportaciones de origen agropecuario, es visto con interés por los fabricantes de maquinaria agrícola santafesinos, cuyas ventas vienen cayendo en forma consecutiva los últimos cuatro años.

“La gruesa recién se está implantando. Hasta mayo o junio no vamos a tener mucha precisión, pero ya se nota un mejor ánimo Aún con incertidumbre por cómo terminen impactando las próximas medidas económicas, los agricultores entienden que a partir de la próxima cosecha vuelven a tener rentabilidad. Eso para nosotros es recuperar clientes, porque el productor siempre que puede se tecnifica.”, indicó Rubén Giorgi, titular de la Asociación Santafesina de Fabricantes de Máquina Agrícola y Agropartes (Asima), en diálogo con La Capital.

Desde la firmatense Vassalli Fabril, líder del segmento cosechadoras a nivel nacional, Juan Pablo Rialp, indicó: “La compra en el sector, sobre todo en máquinas grandes como las nuestras, se hace tomando un crédito. Los bancos arman las carpetas y preparan cada operación, que nunca se hace tan rápido. Pero los concesionarios que trabajan con nosotros ya nos han dicho que empieza a haber movimiento, que se nota una expectativa, aunque todavía no se hayan concretado nuevas ventas”.

Los fabricantes coinciden en señalar que “siempre el agricultor argentino se caracterizó por su preocupación por ir renovando, por tener tecnología de punta”. En esta línea, la perspectiva es que de concretarse la mejora en el bolsillo de los productores, se revertirá la tendencia de los últimos años para la agroindustria de la región.

La experiencia de 2014

No obstante sus expectativas, los fabricantes de maquinaria agrícola tienen fresco el recuerdo de lo que pasó en 2014, cuando a la suba del dólar de un 25% en enero, le siguió un reacomodamiento de precios de todos los insumos en pocos meses. “Si van a hacer una devaluación como en 2014 no sirve, porque en poco tiempo perdimos lo que habíamos recuperado”, advirtió Giorgi.

La misma preocupación manifiestan en Vassalli: “Es el temor que tenemos todos. Los clientes, tanto productores como contratistas, están esperando que se anuncien finalmente las medidas a partir del 10 de diciembre, y ver cómo se las implementa”, mencionó Rialp, de Vassalli. Desde las Cámaras gremiales del sector, se prevé un pedido de audiencia a las autoridades nacionales, apenas asuma el nuevo equipo económico. Es que en este contexto, será clave la participación del Estado para poner una lupa muy precisa en todos los eslabones de la cadena de formadores de precios.

La caída en cifras

Según el Indec, en base a datos aportados por las industrias del sector, en 2004 se realizaron 25.583 operaciones de venta,entre cosechadoras, tractores, sembradoras e implementos. En 2007, con altos precios para los commodities y excelente rentabilidad promedio entre los productores, se hicieron 28.028 ventas, con más de 2.400 cosechadoras, casi 8 mil tractores y más de 4 mil sembradoras nuevas que salían de las fábricas con destino a la chacra.

Había entonces ocupación completa de la capacidad instalada, ampliación de las fábricas, y trabajadores con horas extras. De allí en más, tras el consabido conflicto de 2008 y la recesión del año siguiente, vendría una curva descendiente para el negocio de la maquinaria agrícola.

Una realidad distinta a la que vivieron en los últimos años otros sectores industriales en la provincia, como los de insumos para la construcción, línea blanca, textil o calzado, que siguieron con buenos niveles de ventas al calor de la sustitución de importaciones y planes para fortalecer el consumo interno.

Vale la pena recordar que el sector de la agroindustria de Santa Fe es líder a nivel nacional, con talleres, empresas pymes, medianas y grandes que ocupan más de un tercio del total de empleados del país. Por ello, el impacto de esta caída fue importante en decenas de pueblos santafesinos.

El 2011 fue el último año en el que hubo más de 20 mil ventas de maquinaria agrícola nueva. En 2014 se hicieron 14.752 operaciones. Y en lo que va 2015 se dio una baja de 25% promedio en cada trimestre, con respecto al mismo período del año pasado.

En el tercer trimestre de 2004, por ejemplo, se vendieron 1.598 sembradoras nuevas. Mientras que en el tercer trimestre de 2015 se vendieron tan sólo 279. “Somos muchos en el mercado, en los pueblos vinculados a la producción agropecuaria, prácticamente hay una fábrica o un taller por pueblo. Y nos fue difícil sobrevivir”, señaló Rubén Giorgi.

“Todos habíamos crecido en tamaño de plantas y plantel de empleados. Y lo que hicimos fue acortar turnos, sacar horas extras. Muchas terminales estaban trabajando con talleres de terceros. En esos casos, un porcentual mayor de las máquinas se volvió a hacer en las terminales y los talleres sí tuvieron que reducir personal, por la caída de la demanda”, agrega Giorgi, dueño de la empresa homónima, de la localidad Fuentes.

 

En Vassalli Fabril, hubo caída de horas extras, reducción horaria y diversificación de lo que se produce: “Nosotros estamos proveyendo repuestos y piezas para ferrocarriles, para Belgrano Cargas y Fabricaciones Militares. No fue una opción de crecimiento, sino básicamente para mantener las fuentes de trabajo”, apuntó Juan Pablo Rialp.

Los mercados externos que se habían ganado a mediados de la década pasada, también se fueron cayendo por la relación de los costos de producción aquí en comparación con otros países. “Quedamos caros en dólares. Para poner como ejemplo, una máquina muy básica, una sembradora rudimentaria, hoy sale tres veces más cara acá que una que se elabora en China”, dijo Giorgi.

Se debe apuntar que pese a la caída, no hubo despidos en el sector. Y que en este sentido fue clave la vigencia del decreto 379/01, que permitió un reintegro del 14%, vía bono fiscal para la venta de maquinaria nacional destinada al mercado interno. A cambio, el compromiso de los empresarios todos estos años fue de no despedir personal. “Este año se hicieron más rápidos los pagos del, fueron más ágiles. Y desde la provincia de Santa Fe, se lanzó una línea de créditos con tasa subsidiada”, mencionó Giorgi. Sin modificaciones en la macroeconomía, estos fueron elementos que sirvieron, de algún modo, de colchón para aliviar la crisis.

Fuente: En Foco XXI – La Capital

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