La situación de la industria láctea es por demás de comprometida, al punto que las empresas líderes del sector muestran sus balances al rojo vivo. Prueba de ello es el desembarco reciente de las alimenticias Arcor y Danone en Mastellone, que manufactura con la marca La Serenísima.

Sobre la crisis de SanCor se viene hablando desde hace varios meses a esta parte, con un virtual estado de default y la devolución de cheques sin fondos. A SanCor la complicó especialmente el incumplimiento de compromisos de pago para sus colocaciones en Venezuela, aunque hace un par de semanas se supo del pago de una deuda por u$s 55 M, por remesas de leche en polvo que estaban impagas.

Según publicó el Diario Clarín, la fábrica de bebidas Coca Cola hizo una oferta para quedarse con el negocio de yogures y postres de SanCor, pero la cooperativa de Sunchales la rechazó porque aspira a conseguir socios reteniendo el control del negocio, y evitar un desguace de sus nichos más rentables. Y no fue la única oferta analizada.

De todos modos, las cuentas de Sancor se encuentran en situación crítica. “Se inició un proceso de reconversión estructural tratando de ganar competitividad”, agregaron desde la compañía. En este contexto se inscribe otra novedad: SanCor está estudiando un contrato con un grupo inversor que le ofreció montar un “gran centro de logística” en el Mercado Central, y que luego tendrá un contrato de largo plazo para prestar ese servicio en la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Según la empresa, el centro propio de Pacheco –que seguirá funcionando– ya no daba abasto y por eso estaban perdiendo participación en el mercado local.

En junio u urgida de recursos frescos, SanCor vendió parte del negocio de leches infantiles a su socia Mead Johnson, por u$s 20 M.

Fuente: En Foco XXI – El Eco de Sunchales

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