De acuerdo al Informe de Actividad Industrial Regional de CECI-UISF, la industria manufacturera en la región centro y norte de la provincia de Santa Fe retrocedió en el cuarto trimestre de 2015 un 1,9 % en relación a igual período del año anterior y finalizó el año con una caída del 0,7 % respecto a 2014.

Este retroceso también se manifestó en una baja de la utilización de la capacidad instalada durante el cuarto trimestre de 2015 que ascendió a 72%.

Según el relevamiento del Centro de Estudios, los costos unitarios de producción observaron en el último trimestre de 2015 un incremento promedio de +32,1% interanual, claramente superior al registrado en los períodos precedentes y esperan que sigan aumentando -por ejemplo como consecuencia de los nuevos precios de la energía eléctrica-.

En este aspecto, también impactó la eliminación de las restricciones cambiarias, comerciales y la depreciación del peso. Los ingresos por ventas, en tanto, observaron en el último trimestre de 2015 un alza promedio de +26,1% interanual, lo que trajo como consecuencia una pérdida de rentabilidad del sector.

La mayoritaria porción de las industrias, 47% del total, alcanzó en el cuarto trimestre de 2015 beneficios del orden de 1% a 5% sobre sus ventas; el 38% presentó mejores resultados y un 15% enfrenta una compleja realidad, con rentabilidad nula o quebrantos.

En el informe, los industriales de la región advirtieron que la caída del consumo en el mercado interno como consecuencia de la aceleración inflacionaria desde diciembre de 2015 debilitará la demanda y por consiguiente el nivel de actividad del sector.

También estiman que la actividad industrial sentirá el impacto de la devaluación porque “modificó la estructura de costos de varias actividades agropecuarias desarrolladas en la provincia, lesionando el posterior proceso de industrialización”, además de los mayores costos que genera el aumento de los precios de los insumos, lo que “erosiona paulatinamente las eventuales ganancias de competitividad-precio” que genera una depreciación del peso.

Respecto a los niveles de empleo, que fueron sostenidos pese al estancamiento de la actividad que se verifica desde 2013, plantea incertidumbres a partir de las políticas de importaciones, en particular en el sector metalúrgico.

“En el cuarto trimestre de 2015 se verificó un importante crecimiento de los recortes de horas extras, que junto a la reducción de personal y las solicitudes de Repros y PPC, alcanzaron al 52% de las respuestas”, revela el informe.

Otra de las preocupaciones de los industriales de la región son los nuevos aumentos de los costos financieros que dificulta aún más el acceso al crédito, sobre todo el de capital de trabajo, vital en esta compleja coyuntura.

“De acuerdo a datos del Banco Central, al cierre de 2015 el saldo total de préstamos de la industria manufacturera de la provincia ascendió a 11.992 millones de pesos, lo que representa el 18,9% del total de préstamos de las actividades económicas de Santa Fe. Según estimaciones del Instituto de Investigaciones Económicas de FISFE, el stock de préstamos del sistema financiero dirigido a la industria manufacturera en Santa Fe es inferior al 15% de su producto bruto, siendo esto evaluado como un serio limitante para su expansión”, concluye.

Medio vaso lleno

Pese a este panorama complejo, los industriales son moderadamente optimistas. El 57,3% dice que la cartera de pedidos de producción de bienes no presenta alteraciones de significación y dos de cada diez empresas considera que su actual demanda se encuentra en expansión, siendo de igual magnitud relativa quienes la evalúan en forma decreciente. “Esta valoración empresarial respecto del stock de pedidos vaticina para los próximos meses una moderada evolución de la producción”, concluyen.

También las expectativas empresariales respecto de la evolución a corto plazo de sus niveles de producción continuaron mostrando mejores resultados. “Actualmente solo el 17% de las industrias vaticina recortes en sus niveles de demanda, no obstante, un tercio de las firmas no aguarda grandes alteraciones en sus programas de producción. En el otro extremo, y a partir de las renovadas expectativas ante el nuevo escenario, prácticamente el 50% de las firmas pronostica mejoras de la actividad”, concluye.

Pero estas expectativas favorables no se manifiestan en materia de creación de puestos de trabajo ya que solo el 18 por ciento prevé un crecimiento del empleo, mientras que tres de cada cuatro empresas espera sostener sus niveles de ocupación. Como dato alentador, el relevamiento CECI-UISF correspondiente al último trimestre de 2015, registró un nuevo descenso de la percepción negativa en materia de empleo.

Fuente: En Foco XXI – LT10

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