En Granadero Baigorria, hace más de cincuenta años se erige Clay Frac, una fábrica de ladrillos refractarios que se convirtió en otro emergente de los nuevos tiempos que llegaron tras el triunfo de Mauricio Macri.

La empresa se encuentra virtualmente tomada por los trabajadores, a quienes les adeudan, entre una larga lista de incumplimientos patronales, las últimas cuatro quincenas de sueldo. “Nos quedaremos a hacer valer nuestros derechos, hasta la últimas consecuencias”, aseguran los laburantes.

“El conflicto empezó hace ya veinte días, recién llegamos del ministerio de Trabajo de la provincia pensando que se podía resolver algo pero no se llegó a ningún acuerdo”, cuenta a El Eslabón Fabián Velázquez, delegado de los 25 trabajadores de Clay Frac, sentado junto a sus compañeros Juan Moreyra, secretario general del gremio de los Ceramistas; y José Chelo Aguirre, también del sindicato.

Es el jueves 3 de marzo, a las 15. En la planta de Clay Frac sólo hay trabajadores y dirigentes gremiales. Y como hay una delegación de compañeros recién llegados del ministerio, todavía asoman unos choris del almuerzo tardío que acabaron de degustar.

“Hemos decidido quedarnos acá, sentados, hasta que la empresa se digne a reconocernos los haberes que nos está debiendo. Hace dos meses que nos está debiendo quincenas, aguinaldo, retroactivos, vacaciones todavía no se tomaron los muchachos. Esperamos que la empresa nos diga cuándo se va a dignar a pagarle a la gente”, explica, tranquilo, Velázquez. Y agrega: “Lo único que vimos fueron tres mil pesos en enero, y de ahí no vimos más un mango”.

“Ese fue un acuerdo que tratamos de hacer durante un mes para descomprimir la situación”, acota Moreyra, para luego aclarar: “ese acuerdo que hicimos es muy inferior a nuestro básico, que es de 14.900 pesos, y el arreglo que habíamos hecho era que la empresa se comprometía a pagar 12 mil pesos, y ni siquiera cumplió ese acuerdo mínimo, en el que habíamos dejado aparte la deuda retroactiva de la empresa, como para mostrar la voluntad del gremio y los trabajadores de que todo salga adelante”.

Moreyra considera que ese último incumplimiento de la empresa, sumados a una larga cadena, detonó el conflicto. “No nos dejaron otra alternativa que hacer una retención de tareas por la falta de pago, algo que hicimos hace 15 días”, remarca el dirigente sindical. “Pero luego la empresa, la semana pasada, realizó un lock out patronal, nos cerró los portones. Estas actitudes, sumadas a los más de 20 convenios firmados en el ministerio e incumplidos por la empresa, nos llevaron a protestar ahora acá en el puesto de trabajo para que no nos dejen afuera de vuelta”, añade Moreyra.

“La empresa no explica por qué no paga”, se suma a la charla Aguirre. “Es increíble pero esto quedó claro en la audiencia de hoy en el ministerio de Trabajo –continuó el también referente gremial–. Cuando las autoridades de la provincia le preguntaron cómo piensa hacer para saldar la deuda, el empresario empezó con una serie de excusas, como que no le puede pagar a los trabajadores porque a su entender la problemática que se está desarrollando en el Cordón Industrial lo perjudica económicamente, pero no explicó qué problemática en concreto”.

Aguirre contó que en otro tramo de la reunión en el ministerio, “el empresario dijo que no tuvo la posibilidad de vender materiales para recaudar el dinero”. “Pero eso es mentira, nos planteó hace tiempo atrás que necesitaba vender para pagar, vendió, y cuando le fuimos a preguntar por qué no pagaba dijo que tuvo que usar el dinero para otros gastos”, se quejó Aguirre.

“Nosotros ahora estamos proponiendo que toda la producción que hoy se ve acá en la fábrica, se pueda comercializar para que los compañeros puedan cobrar los sueldos, ya que lo último que cobraron son tres mil pesos en enero”, refirió Aguirre.

Velázquez comentó que los últimos meses fueron muy complicados para todos los trabajadores de la fábrica, con ese único ingreso. “El gremio nos está ayudando con unos bonos para que los compañeros podamos buscar mercadería en los comercios de la zona, también hay gente solidaria que nos acerca colaboraciones. Pero la situación no da para más”, remarca el delegado.

Los obreros ceramistas tomaron la decisión de quedarse en el lugar de trabajo, con guardias las 24 horas, para proteger los insumos, la producción y las herramientas. “Acá nos plantamos, imaginate que sólo una zorra mecánica que tenemos acá vale aproximadamente 400 mil pesos, que es el monto más o menos que se adeuda a los trabajadores, sin hablar de todo lo retroactivo, por eso estamos pendientes de cuidar todo esto, que es nuestra única garantía”, indica Moreyra.

“Constatamos con una escribana todo lo que hay en la empresa, para que quede todo registrado”, informó Moreyra con respecto a la toma, y ratificó que los trabajadores “permanecerán hasta encontrar una solución con nuestro apoyo”.

“Pedimos a los dueños que se comprometan a pagar los salarios a los operarios, a los que se nos está debiendo más de 30 mil pesos a cada uno, y aquí nos quedaremos a hacer valer nuestros derechos hasta la últimas consecuencias. Para eso estamos”, expresó Velázquez.

Clay Frac es una empresa de más de 50 años, que produce ladrillos y todo tipo de elementos como cemento, tierra y plástico refractario y para altas temperaturas, especialmente insumos para la industria gastronómica. Según indicaron los trabajadores, en la actualidad, la firma pertenece a los hermanos Balls, quienes heredaron la fábrica de su padre. Los 25 trabajadores, que tienen una antigüedad que va de los 20 a los 3 años en promedio, están preocupados por las últimas maniobras de los propietarios de la empresa.

“Acá la situación no da para más, nosotros no podemos tolerar un ingreso de hambre. Para la empresa los trabajadores son un gasto, no una inversión, y desde la base estamos mal, ya que pretende que trabajemos sin cobrar”, se impone Moreyra.

“Entre el gremio y los trabajadores estamos pensando múltiples estrategias que tiene como objetivo preservar las fuentes laborales. Lo último que queremos es que se pierdan las fuentes de trabajo, queremos que venga otro inversor o que se pueda plantear el tema de la cooperativa”, concluye el dirigente, ante la mirada atenta y de aprobación de sus compañeros.

Fuente: En Foco XXI –  El Eslabón

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