Fue “el anuncio” que el gobierno se guardó para terminar de seducir al campo durante la visita del presidente Mauricio Macri a la muestra Expoagro, que organizan Clarín y Nación y recibió un millonario apoyo oficial, después de años de ausencia oficial.

“El Estado va a salir al mercado a comprar sobre stocks de leche en polvo”, adelantó el lunes el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, sorprendiendo a un sector usualmente afín a la economía de mercado y que durante la década kirchnerista se cansó de decir que quería precio y no subsidios. Igual que el macrismo.

Enseguida, La Política Online -que estuvo en dicha cena en un tradicional hotel en San Nicolás- comenzó a indagar por el impacto que puede generar la medida oficial que busca aliviar la crisis terminal que están atravesado los productores tamberos.

Los funcionarios que responden a Buryaile se mostraban confiados en las charlas que mantenían con dirigentes y periodistas especializados. “Si podemos colocar todo ese sobre stock encontramos la solución”, repetía, esperanzado, un secretario de Estado.

Pero, como era de esperar, a unos cuantos se les vino a la cabeza lo que pasó en la década del 80 con los recordados “pollos Mazzorín”. En ese entonces, el secretario de Comercio Interior, Ricardo Mazzorín, convenció al presidente, Raúl Alfonsín, para importar unas 38.000 toneladas de pollo proveniente de Hungría.

La cuestión es que esa decisión tuvo un alto costo político para Alfonsín: un 20% del pollo importado no pudo ser vendido, sumado a que el alimento se descompuso y que el alquiler de cámaras frigoríficas representaba un alto costo para el Estado.

Como sea, en la actualidad se estima que en el mercado local existe un sobrante de más de 35.000 toneladas de leche en polvo que no tienen destino alguno por la caída de Venezuela del comercio y la baja demanda internacional.

“La medida terminará agravando la problemática. El gobierno no entendió cuál es la magnitud del asunto y siguen pensando que la solución está en atacar el sobre stock”, apuntó Manuel Ocampo, gerente de la Asociación de Productores de Leche (APL).

“Solo ayudará financieramente a La Serenísima y SanCor para que puedan deshacerse del sobrante que tienen”, explicó Ocampo a LPO. “El problema está en que las empresas no quieren exportar para no perder participación en el mercado interno”, agregó.

Otro punto que genera preocupación es que buena parte del sobre stock está a cerca de vencerse (hay un remanente importante del año pasado y otro tanto que se acumuló en lo que va de 2016). Y, como muchos comentan en el sector, las empresas intentarán vender esa producción con vencimiento próximo al Estado.

“El gobierno corre riesgo de comprar una mercadería con fecha de vencimiento en el corto plazo y, en caso de no colocarla rápido en otros mercados, se echaría a perder”, destacó Ocampo mientras recordaba inevitablemente el caso de los pollos Mazzorín.

De todas maneras, en el gabinete agropecuario están confiados en que podrán emplear sin mayores inconvenientes la leche en polvo comprada a las industrias como parte de pago de la millonaria deuda energética con Venezuela y Bolivia (heredada de la gestión kirchnerista).

Es que, con la compra del sobre stock la idea del gobierno sería descomprimir la oferta que se registra en el mercado interno y alentar así la competencia entre las industrias con el objetivo de forzar una suba de precios a los tamberos (que cobran $ 2,50 por litro).

Fuente: En Foco XXI – La Política Online – Infocampo

(Visited 16 times, 1 visits today)

Comments

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here